10 mayo 2015

Sobrevivir al 'asesino silencioso', el cáncer de ovario .

SARA MONTERO // El Mundo // 08/05/2015

El insomnio es la última secuela que le queda a Marian de su enfermedad. El cáncer, ya superado, aún no le deja dormir por las noches. Las jornadas en la UVI, el veneno destructivo y necesario de la quimioterapia y el recuerdo de una madre, que murió ese mismo año sin saber que su hija tenía cáncer, la desvelan hasta la madrugada. Este 8 de mayo, casi un año después de que le encontrarán un tumor de 12 centímetros en los ovarios, esta mujer luchadora y vitalista volverá al mismo hospital (La Paz) donde le trataron el carcinoma. Pero esta vez no lo hará como enferma, sino como miembro de la Asociación de Afectados por Cáncer de Ovario (Asaco) para ser el ejemplo vivo de que se puede luchar y vencer a una de las patologías más temidas de nuestro tiempo, que afecta cada año a 3.200 mujeres en España.

"Empecé con problemas de cansancio y fatiga, luego comencé a tener infecciones de orina e irregularidades en la menstruación", revela Marian. A una persona que sufre asma y alergia, el agotamiento en plena primavera no le resultó alarmante. Tampoco las intermitencias en la regla, ya que por entonces tenía 49 años y lo achacó a la cercanía de la menopausia. Es el primer problema de esta patología: su naturaleza silenciosa. La enfermedad no se descubre hasta estar en un estado más avanzado. Sólo el 20% de las pacientes es diagnosticada en la primera fase, ya que con una simple citología no se detecta este tipo de cáncer, aunque sí el de cervix. El examen pélvico, los marcadores tumorales y la ecografía transvaginal son algunos métodos para la detección precoz de esta patología, aunque con el primero no suele ser suficiente.

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